Rezar en la escuela

En pleno siglo XXI, con las alas que les da al clero el Partido Popular, ha vuelto a reinstalarse con fuerza la religión en la enseñanza española

“Si vienes a rezar (adoctrinar) a mi escuela, iremos a pensar a tu iglesia” es una de las ideas que expresan la resistencia al adoctrinamiento religioso en la enseñanza por parte de los ámbitos educativos, políticos y sociales que abogan por la Educación pública, laica y racional. Bien sabemos que la enseñanza religiosa es lo mismo que lo que llaman evangelización, que no es otra cosa que adoctrinamiento, o, en términos psicológicos coloquiales, “lavado de cerebro”. Y bien sabemos que el dogma religioso es el polo opuesto de la razón, el conocimiento y la ciencia. El dogma genera ignorancia, sumisión, irracionalidad y acriticismo. El conocimiento científico otorga, por el contrario, racionalidad, conciencia, cultura y espíritu crítico.

La educación es el arma más valiosa para cambiar el mundo; el objetivo de la educación es generar personas capaces de hacer cosas nuevas y superar y trascender los errores de las generaciones anteriores, decía Jean Piaget. La religión enseña a obedecer y a no pensar. La ciencia y el conocimiento enseñan justo a lo contrario, a cuestionar las verdades impuestas y a mirar la realidad con espíritu crítico, en busca de la verdad. La religión somete. El conocimiento libera. La religión encadena la mente. La cultura la expande. “La educación sin libertad produce neuróticos, porque el principal objetivo de la Educación debe ser la de impulsar a ser uno mismo y a vivir la propia vida, no a vivir como otros quieren que se viva”, decía el educador y pedagogo Alexander S. Neill.

La historia de la Educación en Occidente se ha visto presidida siempre por la lucha de hombres prominentes por sacar la superstición y la irracionalidad religiosas de la escuela, puesto que ha estado siempre en manos, salvo escasas excepciones, del poder clerical; y puesto que es muy obvio que los dogmas son incompatibles con la ciencia y con la búsqueda de la verdad. En España llegó en la segunda mitad del siglo XIX el krausismo, que se expandió por Europa de la mano del alemán Friedrich Krause. Defendía la tolerancia académica y la libertad de cátedra frente al dogmatismo religioso. Giner de los Ríos fue el gran impulsor del Krausismo en los ámbitos académicos, en un intento de regeneración educativa y social de un país en una situación miserable, penosa y feudal; a través de la ILE, Institución Libre de Enseñanza (1876), se pretendió llevar la razón, el humanismo y el cientifismo a la Educación española, independizándose del interés religioso, proclamando la inviolabilidad de la ciencia y el respeto a la conciencia individual, en el contexto de su compromiso por mejorar y elevar el nefasto nivel sociocultural del país.

La ILE inspiró el programa educativo de la II República española, y se acabó con ella, con el golpe de Estado y la dictadura. Y volvió la religión a presidir la educación española, y volvieron, junto a la miseria y los fusilamientos, el adoctrinamiento en la escuela y el cara al sol con la camisa nueva. Los últimos krausistas se exiliaron para no ser ejecutados por los de los valores cristianos, y el krausismo se extendió por Latinoamérica, ejerciendo una notable influencia en su evolución cultural y en su desarrollo intelectual en el pasado siglo. Ferrer i Guardia, el ilustre pedagogo y librepensador catalán, quien inauguró en 1901 la Escuela Moderna, que promulgaba una Educación científica, laica y racional, había sido ejecutado unos años antes, acusado de un delito que nunca cometió. Y es que pretender llevar la razón a la Educación es un pecado mortal.

Y así siguen las cosas. En pleno siglo XXI, con las alas que les da al clero el Partido Popular, ha vuelto a reinstalarse con fuerza la religión en la enseñanza española, aunque nunca se fue del todo. La LOMCE ha vuelto a otorgar preponderancia a la asignatura religión mientras ha reducido considerablemente las materías de filosofía y Humanidades. Lógico, puesto que la filosofía enseña a pensar, y la religión a lo contrario. Han aumentado ostensiblemente las horas lectivas de religión, y, aunque supuestamente existe la alternativa de “Ética”, los inconvenientes y las desventajas para los alumnos que la eligen son evidentes.

Europa Laica, así como diversas organizaciones laicistas promueven, con el inicio del curso escolar, como siempre, una campaña de información y de protesta contra el adoctrinamiento religioso en la Enseñanza Pública. Con el lema “No apuntes a tus hijos a religión. Respeta su libertad de conciencia”, la organización laicista pretende desenmascarar el carácter de adoctrinamiento dogmático e ideológico que supone la religión en la enseñanza, y el retroceso democrático, social, pedagógico y cultural que ello implica. Porque, como decía El Roto en su viñeta de El País del pasado día 14, “Son muchas asignaturas, pero en resumen se trata de que aprendamos a soportar las rejas”.

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