Colau permitirá actos religiosos en la calle aunque “molesten a otros ciudadanos”

El Ayuntamiento de Barcelona, gobernado por Ada Colau, ha lanzado una orden a sus funcionarios para garantizar que todas las confesiones religiosas presentes en la ciudad puedan celebrar actos en espacios públicos sin toparse con trabas administrativas.

El Consistorio lanzó ayer un protocolo en el que insta a sus trabajadores a «hacer siempre una interpretación favorable» de las solicitudes que las entidades religiosas presenten ante el Ayuntamiento para obtener permiso y poder llevar a cabo sus celebraciones en la vía pública. «Las simples molestias potencialmente ocasionadas a otros ciudadanos no son justificación suficiente para denegar la concesión de la licencia», estipula la nueva directriz del gobierno municipal.

El Ayuntamiento también garantizará un trato preferencial en el acceso de las diferentes confesiones religiosas a los equipamientos municipales después de constatar que «en algunas ocasiones, las respuestas negativas a las solicitudes de uso de equipamientos por parte de las entidades religiosas responden a una determinada concepción de la laicidad que no se ajusta al marco legal vigente». «Se trata de una idea preestablecida que considera que la manifestación de las creencias religiosas no es de interés general y, por tanto, se debe restringir al ámbito privado», añade el Consistorio en su diagnóstico.

El gabinete de Colau sostiene que se ha topado con casos en los que la petición de las entidades religiosas era desestimada por «un cierto temor al efecto llamada». En este sentido, el gobierno municipal defiende que la experiencia indica que los equipamientos que acogen actividades religiosas puntual o periódicamente «no presentan dificultades para mantener su actividad habitual», «ni se ha detectado un alud de demandas que no se puedan asumir».

En Barcelona hay contabilizadas 21 tradiciones religiosas y 513 centros de culto y el objetivo del ejecutivo municipal es que no exista «discriminación ni privilegios» entre ellas.

Para ello, el protocolo lanzado por el gobierno de Barcelona incluirá también la convocatoria de subvenciones de hasta 12.000 euros para adecuar y mejorar los centros de culto, subvenciones que contarán con un presupuesto de 220.000 euros este año y de 285.000 euros en 2017.

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