Gonzalo Puente Ojea, luminaria del laicismo y el ateísmo

Homenaje Puente Ojea 2015 f

GONZALO PUENTE OJEA, LUMINARIA DEL LAICISMO Y EL ATEISMO

¿Qué sería de las religiones si la vida no se nos antojara con frecuencia demasiado breve, si todos los fenómenos naturales y sociales fuesen instantáneamente comprensibles a la luz de la razón –sin esfuerzo–, si la muerte de nuestros seres queridos no nos doliera tanto como nos duele, si el mundo no resultase tan injusto y cruel, si crear desde cero y por propia iniciativa el sentido de nuestra existencia no fuera una labor tan ardua y desafiante, y si no hubiese –en último lugar, pero no por eso menos importante– factores de poder temerosos de perder sus privilegios? Nada, porque nunca hubiesen aparecido.

Pero las religiones existen, y es preciso dilucidarlas y criticarlas a fondo, sin concesiones, porque nada obstruye más el despliegue civilizatorio de la razón, la realización de los ideales humanistas de libertad-igualdad-fraternidad, y la búsqueda de la felicidad, que su vetusto y oscurantista señorío. Y en consonancia con este quehacer iconoclasta, es imprescindible también encarar la tarea constructiva de fundamentar, con sólidos argumentos racionales, la necesidad civil del Estado laico desde la filosofía política, y las bondades del ateísmo como Lebensphilosophie o «filosofía de vida».

Pocos intelectuales de nuestro tiempo han contribuido tanto, y con tanta erudición y lucidez, a esta doble labor de teorización apofática y catafática –o de negación y afirmación– como don Gonzalo Puente Ojea. La formación del cristianismo como fenómeno ideológico (1974), Imperium Crucis: consideraciones sobre la vocación de poder en la Iglesia católica (1989), Elogio del ateísmo: los espejos de una ilusión (1995), Ateísmo y religiosidad: reflexiones sobre un debate (1997), El mito del alma: ciencia y religión (2000), Animismo: el umbral de la religiosidad (2005) y La cruz y la corona: las dos hipotecas de la historia de España (2011) –entre muchos otros libros sustanciosos e iluminadores de su autoría– ya son clásicos del humanismo secular contemporáneo, y su lectura resulta ineludible.

Palpita en todos los escritos de Puente Ojea un compromiso ético y dianoético con la verdad tan firme, tan intenso, tan heroico y luminoso, que uno no puede evitar sentirse interpelado y movilizado a renovar aquel viejo optimismo de los Philosophes, la confianza desbordante de la Ilustración dieciochesca en la potencia del pensamiento racional y el progreso del género humano. En estos tiempos posmodernos signados por las modas intelectuales irracionalistas y los rebrotes de la alienación religiosa, no es poca cosa.

A mi amigo Gonzalo Puente Ojea, humanista radical, luminaria del laicismo y el ateísmo en todo el mundo, intelectual de noble estirpe prometeica, en homenaje a su dilatada y brillante trayectoria, con admiración, gratitud y afecto,

Federico Mare

Historiador y ensayista

(Encuentro Laicista de Mendoza)

Godoy Cruz, Mendoza, Argentina

31 de enero de 2015

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