El Papa ordena investigar las donaciones millonarias de la UCAM de Mendoza al Vaticano

Luis Mendoza, presidente de la UCAM, durante una visita al Papa Francisco.

José Luis Mendoza, presidente de la UCAM, conoce con exactitud cuántos millones de euros ha donado al Vaticano y a varias órdenes religiosas desde que abrió su Universidad Católica. En 1997, el mismo año que abrió la UCAM, Mendoza comenzó a llevar en persona cheques al Papa Benedicto XVI para el Óbolo de San Pedro. Él mismo reconoció públicamente en el verano de 2012 que en 15 años había dado unos 50 millones de euros al Vaticano y a otras obras religiosas. Pero esa cantidad se ha quedado ya desfasada, pues en los últimos tres años el presidente de la UCAM no ha cesado de regalar ingentes sumas de dinero al Pontífice (los dos últimos lo ha hecho al nuevo Papa Francisco).

Ahora, Francisco quiere que estas donaciones se hagan con luz y taquígrafos y ha dado órdenes para que se investigue la financiación del Vaticano en los últimos años, incluidas las sabrosas donaciones de José Luis Mendoza. Jorge Mario Bergoglio pretende arrojar luz de una vez por todas sobre las finanzas vaticanas aprobando severas leyes internas de transparencia y negociando con el Gobierno italiano el fin del Vaticano como paraíso fiscal. La aprobación de los estatutos de la nueva secretaría de Economía del Vaticano supondrá también más claridad en las aportaciones de destacados poderosos y adinerados católicos como el presidente de la UCAM.

Pero en esta ‘cruzada’ particular el Papa tiene en contra a los llamados lobos del Vaticano, aquellos sectores poderosos de la Curia que acosaron a Benedicto XVI hasta lograr su renuncia en febrero de 2013. Esos lobos del poder y el dinero están intentando evitar que los planes de transparencia de Francisco con las mismas armas que usaron contra Joseph Ratzinger: la filtración de documentos envenenados para sembrar la duda y la división entre el Papa y sus ayudantes.

Ahora se trata de evitar a toda costa que Bergoglio y el hombre que trajo de lejos para poner fin a la bacanal financiera, el cardenal australiano George Pell, logren su objetivo de convertir al IOR (el Instituto para las Obras de Religión, el banco vaticano) en lo que no ha sido nunca, una institución transparente.

Las filtraciones intentan debilitar a Pell —aireando supuestos dispendios en vuelos, sastrería y sueldo de colaboradores— justo en el momento en que tanto el primer ministro italiano, Matteo Renzi, como el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, han admitido que las negociaciones para terminar con el secreto bancario en el Vaticano están muy avanzadas, según informa El País.

También Lombardi ha admitido que las conversaciones con Italia buscan “la transparencia mediante el intercambio de información con fines fiscales”. O lo que es lo mismo, la gran operación de limpieza, iniciada de forma tímida por Benedicto XVI en 2011 y que Francisco continuó cerrando 3.000 cuentas sospechosas y congelando otras 2.000, está por terminar.

El famoso cheque de 100.000 euros en poder de ‘El Cuervo’

El nombre de José Luis Mendoza saltó a la luz a nivel internacional en 2012 tras descubrirse que el que fuera mayordomo del papa Benedicto XVI, Paolo Gabriele, conocido como El Cuervo en la curia vaticana, tenía en su poder un cheque de 100.000 euros cuyo origen era la propia UCAM.

Un cheque que tiene su historia. Durante una visita a Cuba, Mendoza acudió con su esposa y un colaborador a la Nunciatura Apostólica para entregar personalmente a Benedicto XVI un talón de 100.000 euros para el Óbolo de San Pedro. En la Nunciatura le informaron de que el Papa tardaría en llegar y Mendoza optó por entregar el cheque al representante apostólico para que se lo hiciera llegar al Pontífice. Iba firmado por él y era nominativo: ‘Para Su Santidad el Papa Benedicto XVI-Óbolo de San Pedro’.

Semanas después, el talón apareció en un registro realizado por la Policía en la vivienda del mayordomo del Papa, Paolo Gabriele, que fue juzgado bajo la acusación de haber sustraído numerosos documentos secretos de la Santa Sede, dentro lo que se dio en llamar el ‘Vatileaks’.

‘El topo del Vaticano’ o ‘el Cuervo’, como es llamado Gabriele, nunca tuvo relaciones con la próspera Universidad Católica de Murcia o el propio Mendoza, uno de los laicos con mayor influencia en la Santa Sede, lo que le permitió tener encuentros periódicos y privados con Juan Pablo II y Benedicto XVI. De hecho, es consultor del Consejo Pontificio para la Familia.

“No conozco al mayordomo de nada. Si robó el cheque será un sinvergüenza. Es lo único que puedo decir”, señaló entonces Mendoza. Reiteró que se sintió “muy sorprendido” de que el talón apareciera durante el registro, por lo que pidió que “se ponga más cuidado en el entorno del Santo Padre para que esto no vuelva a ocurrir”. A la vista de las pesquisas policiales, el presidente de la UCAM apuntó que el registro domiciliario se efectuó poco después de que él entregara el cheque. “La Policía lo hizo llegar después al Vaticano, que lo hizo efectivo e ingresó los 100.000 euros”, explicó Mendoza.

“Somos una institución académica que ayuda a la Iglesia Católica y a los pobres. Cuando entregamos el óbolo y otros donativos no lo hacemos público porque siempre hemos actuado de forma callada y desinteresada”, indicó entonces Mendoza.

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