El futuro del laicismo en España, tras los procesos electorales de 2015

Una vez que han concluido todos los procesos electorales de 2015, con los resultados que se han ido dando, se puede tener -inicialmente- un moderado optimismo ante la posibilidad de caminar hacia la separación -real- del Estado de las confesiones religiosas en los próximos años. Por fin y después de casi 40 años.

En las elecciones generales del pasado 20 de diciembre las fuerzas políticas y coaliciones electorales que, en sus programas, llevaban la totalidad o una parte importante de la “Propuesta electoral por un Estado laico” que Europa Laica ha promovido, han conseguido, provisionalmente, el apoyo de casi el 50% de los votos emitidos y de los escaños en el Congreso. No ha ocurrido así en el Senado, ya que el partido Popular tiene una cómoda mayoría absoluta.

Optimismo que se viene consolidando, también de forma moderada, cuando observamos algunos gestos puntuales muy importantes de algunos alcaldes, alcaldesas, grupos municipales, corporaciones locales de todo el Estado, en cuanto a avanzar en la laicidad de las instituciones, tras la constitución de los nuevos ayuntamientos en mayo de 2015.

A pesar de que, junto a una muy saludable buena voluntad por parte de algunos alcaldes y alcaldesas para establecer la laicidad institucional en sus respectivos ámbitos, se constatan algunos “despistes” preocupantes en Ayuntamientos que deberían de ser referentes para la sociedad.

Sin embargo, este optimismo se modera bastante cuando después de 6 meses de mandato observamos ciertas actitudes bastante confesionales en la mayoría de los parlamentos y gobiernos autonómicos y nacionales, surgidos de los comicios territoriales de 2015, incluida Andalucía y Catalunya, por cierto esta última en un proceso todavía complejo de formar Gobierno, cuando se escribe este artículo.

Como también en algunos Ayuntamientos observamos actitudes confesionales católicas muy extendidas (incluso aumentadas), no ya sólo por parte de los grupos políticos de ideología confesional, sino también -en algunos casos- en el ámbito de partidos y coaliciones que en sus programas electorales generales llevan propuestas laicistas, hecho éste que nos preocupa extremadamente.

También, en plena Campaña electoral, hemos observado, con cierta sorpresa y preocupación, como algunos líderes de formaciones políticas que en sus programas reclaman la laicidad de las instituciones, asistían a un funeral de Estado católico y a otros actos confesionales.

Tras las elecciones del 20D15

Dicho todo lo anterior y una vez que han concluido los comicios de las generales, cuyas Cámaras legislativas se van a constituir hacia mediados de enero de 2016 se plantea un futuro inmediato extraordinariamente incierto para la conformación de un nuevo Gobierno, dada la atomización política que se ha producido, que augura el comienzo una nueva era política, tras la Transición de 1977.

¿Moderadamente optimistas?, como decíamos al inicio de esta reflexión: Si, pero con este nuevo panorama también podríamos ser extraordinariamente pesimistas en cuanto a la construcción del Estado laico de forma más inmediata, habida cuenta de cómo ha quedado conformado provisionalmente el nuevo Parlamento, ya que va a ser muy difícil que -en los próximos meses- se aborde la cuestión de la laicidad de forma prioritaria, al menos en lo que ha de responder a las propuestas más urgentes e importantes, como son: la reforma de la Constitución, la anulación (o denuncia) de los Acuerdos con la Santa Sede de 1979 y 1976 y del Concordato de 1953, el sacar la religión confesional de la escuela (y avanzar en la laicidad del sistema educativo), eliminar la financiación de la Iglesia católica a través del Impuesto de la renta y modificar la Ley de fundaciones y Mecenazgo para evitar las exenciones del IBI a las confesiones religiosas y a otras fundaciones o la devolución de los bienes in-matriculados por la Ic. Por supuesto para proponer, a corto plazo, una “Ley de Libertad de Conciencia” y secularizar, de una vez por todas, las instituciones del Estado, incluso al menos como mandata la actual Constitución.

Contando, además, con la posibilidad e hipótesis de que se puedan desarrollar pactos de gobernabilidad, en donde los partidos políticos que no están por la laicidad del Estado, tomen más fuerza de lo que representan en las urnas.

Con la actual configuración, los escaños de las coaliciones y partidos que llevan en sus programas la construcción del Estado laico, es prácticamente imposible que puedan formar Gobierno y aun menos tener mayorías legislativas para tomar algunas de las medidas más urgentes en esta materia.

O queda la otra hipótesis de que si no llegan a acuerdos de gobernabilidad, se convocarían nuevas elecciones generales en el primer trimestre de 2017.

Con este nuevo panorama en el horizonte más inmediato, es muy probable que la laicidad de las instituciones del Estado no vaya estar presente en la prioridad de las agendas políticas.

Ello nos obliga a Europa Laica y otras organizaciones laicistas a seguir presionando, agitando y, sobre todo, a incrementar la pedagogía social, como venimos haciendo hasta ahora, ya que -además- los sectores confesionales, el clero, ya no digamos los integristas religiosos… van a estar muy atentos para tratar de combatir cualquier iniciativa de laicidad, por pequeña que esta sea. Como lo han hecho a lo largo de esta Campaña electoral.

Uno de los proyectos, a corto y medio plazo, a desarrollar será el potenciar la propuesta de “RED de MUNICIPIOS por un ESTADO LAICO”.

Al menos esperamos que, aunque sea sólo en el plano simbólico, la toma de posesión de todos los diputados y diputadas y de los y las electas al Senado, sea de forma civil, laica, como exige la actual Constitución española.

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