“La Iglesia ha tenido la llave de las almas, de las arcas y quiere retener la de las aulas”

“La laicidad parece un desiderátum lastrado por un pasado confesional que impregna el debate político”, explica el historiador

Historiador. El monopolio de las almas, el acceso a la caja pública y una presencia en las pizarras que no quiere dejar escapar. Estos privilegios son los que atribuye a la Iglesia católica el historiador Ángel Luis López Villaverde en el libro que hoy presenta en Valencia. Dice que la institución tiene un poder «sobrevalorado» y aboga por el laicismo.

Jesús dio a San Pedro las llaves del reino de los Cielos con el enigmático poder de «atar y desatar» en la Tierra. Pero el llavero de la Iglesia iba más cargado: el poderoso manojo incluía en España las llaves de las almas, de las arcas y de las aulas. Ésa es la triple metáfora utilizada por el historiador Ángel Luis López Villaverde en su ameno y divulgativo recorrido por El poder de la Iglesia en la España contemporánea, que se presenta hoy en el Octubre Centre de Cultura Contemporània de Valencia (19 horas).

La Iglesia católica —explica este profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Castilla-La Mancha— «ha monopolizado históricamente en España la llave de las almas, puesto que no ha tenido la competencia de ninguna otra creencia religiosa» desde los Reyes Católicos hasta finales del siglo XX. Ahí quedan las llamadas raíces católicas.

La Iglesia también ha controlado las llaves de las arcas mientras fue un estamento privilegiado en la sociedad. La revolución liberal del siglo XIX —con la desamortización y la abolición del diezmo— le robó esa llave, pero sólo a medias: los concordatos de 1851 y 1953 entre España y la Santa Sede, que han continuado con los acuerdos vigentes de 1979, han beneficiado a las finanzas de la Iglesia.

Pero las llaves que ahora están en disputa son las de las aulas a raíz de su regreso como asignatura puntuable en la escuela pública con la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce) impulsada por el ministro Wert. Dice el profesor López Villaverde que «es en el ámbito educativo donde la Iglesia se juega su futuro. Como a nivel social tiene menos peso y cada vez hay menos católicos practicantes, la mejor forma de hacer penetrar su discurso y mantener su poder es reteniendo la llave de las aulas». A su juicio, de hecho, «el aula es, probablemente, el más importante púlpito que le queda a la Iglesia, porque desde él se asegura que la población joven tenga formación católica».

El ensayo hurga en la génesis del poder político, económico y social que la Iglesia ha tenido en España y rastrea su evolución por los distintos momentos: la época contemporánea que arranca con el desmantelamiento de las estructuras económicas eclesiales y la articulación constitucional de la nación católica en el nuevo orden liberal; la conflictiva secularización; la ofensiva clerical y el modelo de cristiandad vigente durante la monarquía alfonsina; la cruzada anticlerical y laicista de la España republicana; el choque de la Guerra Civil; la religión politizada del nacionalcatolicismo; la estrategia recristianizadora en clave integrista y excluyente cuyo fracaso se constató en el tardofranquismo; la transición religiosa —que precedió a la política—; el paso del Estado católico al aconfesional; y el modelo de laicidad «que no termina de cuajar». Ángel Luis López Villaverde opina que «la laicidad parece un desiderátum lastrado por un pasado confesional que no se resigna a dejar de proyectarse sobre el presente e impregna el debate político». Un ejemplo es el de la ley del aborto, con una postura «integrista» de la Iglesia que pretende «deslegitimar a los Gobiernos» en materia legislativa sobre determinadas cuestiones, opina el autor.

Ventajas económicas
En materia económica, el libro se hace eco de que las asociaciones laicistas cifran en entre 7.000 y 10.000 millones de euros el montante de las transferencias del Estado a la Iglesia y en entre 2.000 y 3.000 millones lo que se ahorra la Iglesia al no pagar el IBI de sus inmuebles. Los obispos replican que el Estado se ahorra unos 3.000 millones con sus colegios concertados, hospitales y atención social con entidades como Cáritas.

Nadie, sin embargo, ha querido o se ha atrevido a ponerle el cascabel al gato. No, desde luego, el PSOE. «Aunque los tache de “laicistas”, la Iglesia tiene bastante que agradecer a los Gobiernos de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero», afirma el historiador. El primero acordó con la Iglesia en 1987 que la asignación tributaria para la Iglesia (la llamada «X» de la renta) sería del 0,53%. El segundo la aumentó al 0,7 % en 2006, constata López Villaverde. El autor pide «derogar los acuerdos de 1979» entre España y la Santa Sede porque «impiden la laicidad y hacen imposible que haya una verdadera libertad de conciencia y religión». Sin embargo, parece que el llavero tiene la cerradura bien asegurada.

Villaverde historiador

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