La Negrita prefiere a doña Laura que a usted

La Virgen tiene preferencias entre sus hijos. “La hija predilecta de María” es Laura Chinchilla, y no usted, querido lector. Así lo declaró el obispo Francisco Ulloa, a viva voz en la Basílica de Los Ángeles, el día siguiente de las elecciones de 2010 en que por primera vez una mujer era electa presidenta.

¡Qué clase de embarcada, por Dios Santo!  Primero,  decirles a los fieles que el amor maternal de la Virgen es diferente para unos y otros hijos, está bien complicado. Segundo, después de tres años de desastrosa gestión entre Trochas y narcojets, nadie podría explicar por qué se prefiere a doña Laura sobre los demás ticos. Y tercero, no queda clara la responsabilidad de la Negrita como asesora presidencial.

¿Debo llevar pancartas en la romería reclamándole el mal gobierno?  ¿Quién autorizó las declaraciones de monseñor Ulloa? ¿Cuáles fueron los finalistas en el concurso de “hijo predilecto”? ¿La predilección dura un año, los cuatro años, o es indefinida?  Si el próximo presidente es “predilecto” prefiero no votar.

Este dilema surge de revolver política con religión y es un excelente ejemplo de por qué las democracias serias son estados laicos, donde se respeta la libertad de culto de todo ciudadano, y ninguna religión mete mano en el gobierno.

Un estado laico no es un estado ateo o salvaje; sino que promueve el “amar al prójimo como a ti mismo” y busca la Verdad. Los diez mandamientos judeocristianos son la base de la legislación  moderna: “no matarás, no robarás, no dirás falso testimonio” se llaman legalmente homicidio, robo,  falsedad ideológica y en combo se llaman estafa, cohecho, fraude, asociación ilícita. Son delito las agresiones como violencia doméstica, violación o lesiones.  Todo estado occidental cumple normas de conducta entre iguales aunque no tienen una religión oficial.

Un estado laico atiende las necesidades de salud y educación con base en realidades prácticas, no con base en derecho canónico. Si hiciéramos las leyes según dicta el papa, habría que prohibir los condones y las pastillas anticonceptivas, métodos no aprobados por la Iglesia Católica, y no deberíamos dar clases de emotividad y sexualidad en los colegios, aunque haya epidemia de embarazos adolescentes. Nuestra ley reconoce derechos paternales con base en pruebas de ADN, a hijos de madres solteras o que viven unión libre, estados civiles indignos según los ojos de las autoridades católicas.  En un divorcio se da igualdad de derechos a matrimonios civiles o a matrimonios religiosos. En esos campos nos hemos comportado como debe ser, el gobierno debe enseñar la parte médica y emocional de la sexualidad, y la Iglesia dar los cursos prematrimoniales para sus sacramentos. Esa es la división entre Estado e Iglesia que funciona.

Un estado laico es amigo de todas las iglesias. Así como España, que nos trajo el catolicismo, o Italia, sede del Vaticano, son estados laicos, pero siguen siendo amigos de la Santa Sede, así Costa Rica puede mantener vínculos culturales e históricos con Roma sin tener religión oficial. De igual forma que somos amigos de España, pero no nos gobiernan, así también seríamos amigos del Vaticano, sin que nos gobierne.

Un estado laico respeta los derechos a fecundación in vitro, sin que esto obligue a nadie a someterse a un tratamiento médico en contra de sus valores religiosos personales. Ya es hora de que Costa Rica sea un estado laico, donde nos gobiernen los valores y la democracia, no el Vaticano.

obispo Ulloa y la Negrita Costa Rica

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