2° Congreso de la Asociación Internacional del Libre Pensamiento

2° Congreso de la Asociación Internacional del Libre Pensamiento

Mar del Plata (Argentina), 16, 17 y 18 de noviembre 2012

Documento Final

Introducción

El 2° Congreso de la Asociación Internacional del Libre Pensamiento que se denominó “Congreso de las Américas”, se celebró en la ciudad de Mar del Plata, República Argentina, entre los días 16 al 18 de noviembre del 2012.

El mismo contó con la presencia de hombres y mujeres provenientes de Argentina, Canadá, Chile, Ecuador, España, Estados Unidos, Francia, México, Paraguay y Uruguay, representando a más de 45 organizaciones, quienes presentaron más de 40 ponencias en los seis paneles de debate en los que se desarrolló el Congreso.

El mismo, por su carácter internacional, evidenció la profunda identidad que nos une a ambos lados de la línea del ecuador del continente Americano y con países al otro lado del Atlántico.

Los delegados presentes manifestaron su profundo reconocimiento a los organizadores del evento, por la hospitalidad y buena organización que facilitaron el desarrollo de los trabajos.

La ciudad de Mar del Plata fue un ambiente adecuado a la realización de este Congreso visto la fuerte presencia de los ideales del Libre Pensamiento a lo largo de su historia hasta el presente. La presencia de tantos librepensadores del mundo entero congregados en la misma, fue un digno y justo homenaje a las luchas que por la libertad de conciencia y los derechos cívicos tuvieron lugar en esta ciudad argentina desde los albores del siglo XX.

Antecedentes

En agosto del 2011, el 1° Congreso Internacional del Libre Pensamiento realizado en Oslo recreó la antigua Federación Internacional del Libre Pensamiento. Fundada en 1880, se había desarrollado principalmente entre Europa occidental y Latinoamérica.

Su presencia se debilitó durante los conflictos internaciones que tuvieron lugar entre 1914 y 1945, marcada por dos guerras mundiales y por una potente ofensiva clerical-fascista. Pero sus ideales siguieron vigentes, y en muchos lugares los librepensadores continuaron sus actividades.

En Latinoamérica, esta alianza para el progreso del género humano había hallado su epicentro en Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú y Uruguay. Transversal, se había propagado en la encrucijada de los círculos sindicales, republicanos, socialistas, anarquistas, feministas, radicales, liberales y masónicos. Generaciones de hombres y mujeres librepensadores nos han dejado sus legados que son numerosos, aunque muchas veces interesadamente silenciados.

Pero sus luchas y su presencia se manifestaron en múltiples combates, muchos de los cuales aún perduran, como ser: por la legalización del divorcio, la luchas por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y por el voto de la mujer, el matrimonio civil, la secularización de los cementerios, la despenalización del aborto y su realización bajo control médico, las luchas por la democratización de la educación y la enseñanza pública gratuita, obligatoria y laica, el retiro de los símbolos religiosos de los lugares públicos, como: centros de salud, organismos públicos y centros de enseñanza, para que las autoridades públicas no prometan al asumir sus mandatos sobre un libro religioso, la eliminación de las capellanías militares, etc.

También se organizó el 13o Congreso Internacional del Libre Pensamiento en Buenos Aires en 1906, primer congreso de este tipo en las Américas, que agrupó a hombres y mujeres de ambos hemisferios y de muchos países del continente americano, en particular.

Desde su fundación, en Oslo en 2011, la Asociación Internacional del Libre Pensamiento se reivindicó de esta herencia. Hizo suyo, como punto de partida, el programa adoptado por unanimidad por el 11º Congreso Internacional del Libre Pensamiento, realizado en Roma en septiembre de 1904.

A propuesta de Ferdinand Buisson (uno de los principales arquitectos de la laicidad escolar en Francia, diputado de París por el Partido Radical, profesor en la Universidad de La Sorbona, protestante liberal, masón del Grand Orient de France, fundador de la Liga de los Derechos del Hombre y de la Liga de la Enseñanza, e inventor de la palabra "laïcité"), los librepensadores europeos y latinoamericanos reunidos en Roma adoptaron un programa laico, democrático y social.

Para esta generación, la razón humana y el libre examen debían traducirse por “la laicidad integral del Estado", indispensable al "progreso de la consciencia pública" e indisociable de la "justicia social". Por lo tanto, el librepensamiento debía ser a la vez "laico, democrático y social":

El Libre Pensamiento hoy

Hoy más que nunca el librepensamiento esta vivo y renovado, manteniendo la esencia que le otorgaron sus fundadores e incorporando nuevos aspectos acordes a la evolución social que se ha vivido en los últimos 100 años posteriores a su enunciación.

El librepensamiento es un método para investigar e interpretar la realidad emancipándose de todo dogmatismo. Es un método para adquirir conocimiento, capacitarse, tomar decisiones, ejecutar acciones y corregir errores. Los librepensadores se nutren del pensamiento crítico para el análisis reflexivo y racional de la realidad, tanto en el plano individual como en el colectivo. Esta coherencia y rigurosidad de pensamiento se refleja en un comportamiento libre de prejuicios y tabúes, es decir, tolerante y racional.

El librepensamiento fomenta espíritus libertarios y sensibles, capaces de disfrutar la vida con gran intensidad. El espectro de experiencias significativas se abre cuando se desmoronan las barreras mentales.

En el ámbito público, el libre pensador practica la “regla de las tres R”: Respeto a sí mismo, Respeto a sus semejantes y a la naturaleza, Responsabilidad de sus actos.

Ciudadano del mundo, se alimenta de una ética humanista, medita sobre la felicidad del género humano. Filósofo, entiende que el sufrimiento no es una herramienta de salvación sino un yugo a la libertad individual. Por lo tanto se opone activamente a las ambiciones desmedidas de quienes son capaces de atentar contra la dignidad de las personas, el medioambiente y la vida misma.

En el ámbito público, el librepensador es proclive a los ideales republicanos,  por lo que promueve  instituciones políticas republicanas laicas, democráticas y sociales, única plataforma capaz de unir la igualdad en la diversidad. Impulsa políticas y leyes que garanticen la pacífica convivencia y la máxima expansión de las posibilidades del desarrollo individual y social. Se opone al fanatismo religioso y político en todas sus formas. En líneas generales, fomenta un espacio público libre de dogmas y una persona autónoma con capacidad para desarrollar un interés por los asuntos públicos.

En el plano cultural, el librepensamiento contribuirá a liberar el debate público de todo dogmatismo, usando como herramientas privilegiadas el respeto a la persona humana, el pensamiento crítico, la información científica internacional, la circulación de la palabra y, en definitiva, la ampliación y el fortalecimiento de los espacios de ciudadanía.

En el ámbito personal, el librepensador posee un espíritu indagador y emancipado. No se somete a las verdades reveladas, a los actos de autoridad ni a los mandatos de la tradición. Somete toda información y conocimiento al tamiz de su libre albedrío, mistura alquímica entre su razón y su intuición. Apunta a la máxima expansión de su conciencia y de su cuerpo. Apunta también a liberar sus emociones de los resentimientos y de las rigideces heredadas de la cultura dogmática, conquistando así su equilibrio emocional.

El librepensamiento es la práctica del racionalismo experimental, sin dogmas ni libros sagrados. El librepensamiento es la práctica del individuo que conquista sus libertades, del autodidacta que investiga en todos los ámbitos. El librepensamiento es independiente de todo poder o ideología política, y no se ata a ninguna ideología. Hostil a todo dogmatismo, pero respetuoso de la libertad de expresión, el librepensamiento es un espacio transversal, abierto a todas las mujeres y todos los hombres.

El librepensamiento representa una idea de progreso y de paz

No somos iguales ni pensamos igual, seamos del norte o del sur o estemos a ambos lados del océano, las luchas que iniciamos en estos días de Congreso nos unen y la diversidad de nuestras culturas, nos enriquece, porque valoramos la diversidad. La humanidad quiere liberarse de todas las cadenas del oscurantismo, la opresión, la discriminación y la explotación; y una paz duradera, que facilite su progreso político, social y cultural. Esta aspiración progresista es común a todos los pueblos.

Resoluciones

Las resoluciones tomadas en los ámbitos de debates del 2° Congreso Internacional del Libre Pensamiento, expresan con fuerza nuestros deseos comunes de conseguir un progreso real para la libertad y la laicidad en un respeto mutuo que sólo puede existir con la separación institucional de la Iglesia y el Estado.

·         Luchar por la separación de Iglesia y Estado en todo el mundo.

·         Investigar sobre los fondos estatales, aportados por todos los ciudadanos, que  se destinan al financiamiento de las religiones.

·         Denunciar los crímenes cometidos por las religiones, nuevas y viejas, contra los seres humanos y propugnar por la reparación a las víctimas.

·         La oposición al financiamiento público de las religiones y a que estas intervengan en el espacio público, en particular en las decisiones políticas. La religión debe ser un asunto privado de sus adherentes y sus manifestaciones deben realizarse en el dominio que le es propio.

·         Luchar por la libertad de los individuos con absoluto respeto a su libertad de conciencia; por la justicia y el respeto de los derechos humanos; y en consecuencia, por proteger las decisiones individuales, como la apostasía; el divorcio; la anticoncepción y la libertad de concebir o no; y el derecho a una muerte digna.

·         Trabajar por el pleno reconocimiento de los derechos de la mujer y de la dignidad, en la aplicación del principio de igualdad de derechos. Y en particular, combatir la violencia contra la mujer, y por el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo.

·         Fomentar la libertad de asociación, la garantía de los derechos de los trabajadores, de los ciudadanos y la sociedad toda, desafío que tenemos que cumplir para el desarrollo de una mejor vida. Una sociedad más justa y equitativa, fraterna y solidaria que permita el desarrollo pleno de las capacidades de todos los seres humanos – hombres y mujeres – para lograr el perfeccionamiento material, intelectual y espiritual de la humanidad. Declaramos que es una alta aspiración humana buscar la felicidad en el respeto de todos.

·         Propugnar la conservación de la naturaleza como un bien común de todos los seres humanos.

·         Combatir por una educación y formación pública, laica y gratuita de los ciudadanos.

·         Continuar luchando por la derogación de todos los concordatos suscritos por los diversos Estados con la iglesia católica y otras religiones; así como por la abolición de todo tipo de Estado confesional.

·         Apoyar a las asociaciones que en el continente americano, y en otros países, vienen auspiciando celebrar, los días 20 de setiembre de cada año, el Día del Librepensamiento, como homenaje a los hombres y mujeres que combaten por la libertad, la igualdad y la fraternidad entre los seres humanos y los pueblos. Esa fecha recuerda la toma de Roma por las fuerzas de la unificación italiana – entre los que se destacaban los “camisas rojas” garibaldinos – y significó la caída definitiva del poder temporal del papado y de sus regímenes políticos de “derecho divino”; y representó un gran triunfo para las fuerzas democráticas, republicanas y secularizantes del mundo.

Mar del Plata, 18 de noviembre de 2012

Fernando Esteban Lozada, Elbio Laxalte Terra, Antonio Vergara Lira

Directores de la AILP y Portavoces para Latinoamérica

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