La Televisión Gallega hace propaganda de la homeopatía

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Y es que un producto homeopático es tan efectivo como medicamento como el agua bendita.

La homeopatía es un timo. Su teoría se basa en la violación sistemática de los principios de la química, y su práctica responde exclusivamente a los intereses de la clase médica, ante los cuales las autoridades sanitarias españolas miran para otro lado. Según los homeópatas, la sustancia que causa unos efectos -una enfermedad- sirve también para paliarlos. Para lograr esto último, esa sustancia ha de diluirse hasta que no quede ni una molécula de ella en el agua, lo que, sorprendentemente, ni significa que no esté ahí porque, según los practicantes de esta pseudomedicina, el agua tiene memoria de lo que se ha disuelto en ella. De ser esto cierto, supondría, por ejemplo, que todos los sistemas de depuración de aguas serían inútiles porque llegaría a nuestras casa con memoria de todos los gérmenes que han pasado por ella; pero sabemos que no es así y que, en los países desarrollados, consumir agua del grifo no conlleva ningún riesgo para la salud si ha sido convenientemente tratada. También supondría que el agua de cualquier producto homepático tendría memoria no sólo de lo que el prospecto dice, sino además de todo lo que ha tenido algún contacto con ella desde que se formó la molécula.

Nada de esto parece importar a los responsables de los informativos de la Televisión Gallega (TVG), que ayer dedicaron espacio en sus telediarios a hacerse eco de la reivindicación de los médicos homeópatas de que sólo puedan practicarla los titulados en Medicina. Ésta aspiración sería lógica si la homeopatía fuera una práctica médica, pero es que no lo es: los productos homeopáticos son inocuos, no curan nada más allá del efecto placebo porque carecen de principio activo. Por eso, el suicidio homeopático es imposible. Uno puede tomarse tranquilamente un frasco de somnífero homeopático con la seguridad de que no la va a pasar nada, mientras que, si hace lo mismo con un somnífero real, puede morir. La homeopatía no funciona, como han advertido en los últimos meses Ichiro Kanazawa, presidente del Consejo Científico de Japón (SCJ); el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes; y la asamblea de Asociación Médica Británica (BMA). Pero es tan buen negocio vender agua a precio de fármaco testado…

El periodismo no consiste en hacerse eco sin más de lo que dice alguien: eso es propaganda. La buena práctica periodística exige contrastar las afirmaciones y los hechos para evitar difundir falsedades como hizo ayer TVG y me he enterado gracias a Fernando Trigo Chouzinho. Como bien dice este escéptico y bloguero que ya ha denunciado en otras ocasiones desmanes de este tipo en la TVG, lo que pretenden los médicos homeópatas es hacerse con "la exclusividad de la práctica de este engaño". El periodismo científco y el sanitario no pueden ser neutros ante la difusión de patrañas como la que nos ocupa; eso es ser cómplice de quienes están jugando con la salud ajena, sean médicos o no. Porque "la homeopatía es brujería", como dijo en mayo ijo hace un mes Tom Dolphin, vicepresidente del comité de médicos jóvenes de la BMA, y todos los productos homeopáticos de venta en nuestro país carecen de la autorización correspondiente de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), porque ninguno ha podido demostrar experimentalmente su eficacia. Como lo que recetan es inocuo, los homeópatas nunca quitan a un paciente el tratamiento médico convencional, ya que es el que, si la enfermedad que sufre tiene cura, va a hacer que el cliente recupere la salud. Y es que un producto homeopático es tan efectivo como medicamento como el agua bendita.

 

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